ABC 15/10/2015

Las universidades de Vigo y Santiago de Compostela participan en un proyecto europeo para mejorar el sistema de tratamiento de aguas residuales de empresas conserveras con el fin de conseguir, con nuevas tecnologías, reducir la contaminación que producen en los ecosistemas marinos, informó hoy el citado centro académico.

Las dos instituciones universitarias forman parte de una iniciativa denominada Life Seacan, integrada también por el Centro Tecnológico del Agua de Barcelona y Anfaco-Cecopesca, coordinada por la Fundación Centro Gallego de Investigaciones del Agua, añade.

Life Seacan tiene como objetivo demostrar la aplicación de dos tecnologías basadas en procesos de biopelícula para el tratamiento de las aguas residuales procedentes de la actividad industrial conservera, todo ello con el fin de reducir la contaminación de materia orgánica y nitrógeno producida en los ecosistemas marinos por los vertidos de estas industrias, informa la Universidad de Vigo en su diario digital.

La incidencia de este avance en las rías Baixas sería notable ya que, además de suponer uno de los ecosistemas marinos con mayor diversidad a nivel mundial, también albergan una intensa actividad industrial y concentran el 80% de la industria conservera en España.

La novedad que proponen los investigadores radica en la economía y la sostenibilidad, ya que minimiza el consumo energético y la huella de carbono con el fin de obtener un agua de mayor calidad para su vertido directo.

De esta forma, añade desde la Universidad de Vigo, esos sistemas pueden preservar la biodiversidad del medio natural, esencial para el desarrollo de la actividad económica de estas empresas que, en el caso de Galicia, representan 2,8 % del PIB.

El proyecto Life Seacan cuenta con un presupuesto de 1,7 millones de euros, de los cuales el 60 % del programa europeo Life14, y un plazo de ejecución de tres años y medio, desde septiembre de este año hasta febrero de 2019.

Los socios están ahora inmersos en la búsqueda de una conservera en la zona de las rías Baixas en la que poner en funcionamiento el prototipo que probará estas nuevas tecnologías de depuración que en un futuro podrían sustituir a las actuales.